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Angela a “expensas del seductor Sarkozy”

Octubre 23, 2008 · Dejar un comentario

no me tires los cannes

no me tires los cannes

 

Pobre Ángela, necesita que la apapachen más seguido, se nota que no recibe muestras de cariño muy a menudo. Y como que los alemanes son demasiado secos; cuando uno llega a la civilizada y desarrollada Alemania, ve tantas caras largas, un país un poco triste. A los germanos les hace falta un poco de savoir-faire, un buen bordeaux, un petit chocolat très noir y una copa de Dom Pérignon de vez en cuando.

 

Ay Angelita ¿hace cuánto que no pasa usted una buena noche de amor?  El Sarko no es mi hit, pero hay que reconocer que alguna gracia habrá detener, cuando tiene una mujer tan guapa y joven; habiendo ya tenido otras dos no menos guapas. Con este historial amoroso, no creo que usted Her Markel, sea precisamente el tipo de mujer que seduzca al presidente galo.

 

ELMUNDO.ES

MADRID.- ¿Qué le pasa a la canciller alemana? ¿Por qué se siente incómoda? Angela Merkel se ha quejado a la embajada alemana en París de los modos “demasiado amigables” de su homólogo galo, Nicolas Sarkozy, cuando la coge de los hombros o la besa. La galantería francesa no encaja demasiado con la rectitud germana.

 

Según el diario suizo ‘Le Matin’, Merkel detesta que la toquen y quiere que en El Elíseo se enteren. Su mano en el hombro, su palmada amistosa en la espalda, su brazo rodeándole el cuello… No lo soporta. A la alemana no le gustan las muestras de cariño del líder francés; incluso las considera una falta de educación. Y no se trata de algo personal, sino de diferencias culturales entre ambos dirigentes

.

 

“Tocarse no forma parte de la cultura alemana, y aún menos de la cultura del este de Alemania”, explica Dorothea Hahn, corresponsal en París del diario berlinés ‘Die Tageszeitung’. Además, a esto hay que añadir que Merkel es protestante, lo que supone mantener una cierta distancia entre los individuos, rigor, y austeridad tanto interior como exterior. En definitiva, las muestras físicas no son un asunto alemán.

No hay nada en común entre Angela, la puritana, y ‘Gigi Sarko’; nada que ver entre un concierto de la orquesta de Brandenburgo y el rock de Johnny; entre la blanquecina piel de la alemana y el maquillaje del galo.

 

El psiquiatra y sexólogo Willy Pasini, citando trabajos del antropólogo estadounidense Edward T., distingue cuatro “distancias” que rigen las relaciones entre las personas en Occidente, de la más estrecha a la más distante. Angela Merkel, en sus relaciones laborales, prefiere mantenerse en la distancia, y sólo admite el protocolario apretón de manos. Para ella, algo más próximo es inconcebible.

 

Por su parte, Nicolas Sarkozy prefiere las relaciones más cercanas, algo más común entre los países mediterráneos. “Nosotros, los alemanes, -repite Hahn- preferimos un apretón de manos y una intensa mirada, mientras que los franceses son más partidarios de los besitos“.

 

Y es que el mandatario galo ya ha demostrado en más de una ocasión el ‘cariño’ que siente por la germana. Si digo que amo a Angela Merkel, por ejemplo, quiero decir que he aprendido mucho de ella y de su experiencia”, bromeó Sarkozy hace unos meses en la entrega del premio Carlomagno a la líder alemana.

 

En aquella ocasión, Sarkozy fue mucho más allá al referirse a algunos titulares de prensa sobre la supuesta “relación de amor” que existe entre Merkel y al asegurar al esposo de la canciller, el catedrático de Química Joachim Sauer, presente en la sala, que “no se lo crea”.

 

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/21/internacional/1224569677.html?a=34f8cdf2f6e560fe79d7e85567a926c3&t=1224574743

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Niccolò di Bernardo dei Machiavelli

Septiembre 4, 2008 · 5 comentarios

Padre de la Ciencia Politica moderna

Padre de la Ciencia Política moderna

Pocos pensadores han sido tan mal entendidos y calumniados como el filósofo florentino Nicolas Maquiavelo, padre de la Ciencia Política moderna. Pocas ofensas más grandes ha recibido este hombre, que el ver su nombre -o derivaciones del mismo- utilizado en forma peyorativa para referirse a políticos inmundos como George W Bush o su palafrenero José Ma. Aznar. Maquiavelo fue un hombre de Estado, un hombre ilustrado, un filósofo, dramaturgo, analista y político de verdad… nada que ver con ese par de impresentables.

Los siguientes extractos están tomados de “La sonrisa de Maquiavelo”, una biografía realizada por el investigador italiano Maurizio Viroli, quien busca reivindicar al politólogo y político italiano, quien, a su juicio ha sido inmerecidamente maltratado por la historia; siendo además, culpado del cinismo y crueldad que hoy son modus operandi en las altas esferas de la política.

“El nexo indisoluble entre poder político y poder militar, la importancia de contar con la adhesión del pueblo y los peligros de la corrupción para la estabilidad de la República: Maquiavelo fue el primer pensador político en abordarlos en profundidad

En primer lugar, resulta importante estudiar la obra del ilustre florentino en su conjunto, principalmente su famosa trilogía: “El Príncipe”, donde se muestra fascinado por la dinámica del poder ilegítimo; los “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, su obra más estructurada en el plano teórico acerca de la política y el Estado, obra de gran envergadura sobre las formas del gobierno republicano y donde se muestra ferviente defensor de la República. [1]

Finalmente, “El arte de la guerra”, donde defiende sus queridos postulados contra el soldado mercenario al estimar que el dinero nunca fue el nervio de la guerra, concibe la fuerza militar como instrumento político y exalta el valor de las milicias formadas por los propios ciudadanos.

Maquiavelo, primer pensador político en estudiar profundamente las causas de la corrupción como principal peligro para la estabilidad de la República

Con Maquiavelo nace la Ciencia Política. Fue el primer pensador en utilizar el término de Estado en el alcance conceptual que le damos hoy día. Al decir de Gioanni Sartori, “la política no se configura en su especificidad y autonomía hasta Maquiavelo”. “Con Maquiavelo (1469-1527) la política se diferencia de la moral y de la religión… La moralidad y la religión son, ciertamente, ingredientes fundamentales de la política, pero a título de instrumentos

Su mérito, en primer lugar, es despojar al Estado de toda dependencia espiritual. Con Maquiavelo, el Estado deviene laico, sentando las bases de una Teoría Política autónoma.

Maquiavelo se presenta, en los inicios de la época moderna, como el maestro por excelencia del realismo político. Posición ésta que se contrapone a la tradición escolástica de los tratados especulativos de la tradición clásica y medieval y de las utopías renacentistas.

Maquiavelo ha dado origen a conceptos tales como “maquiavélico” y “maquiavelismo” para aludir a conductas tortuosas, hipócritas, cargadas de engaño velado. Voltaire hablaba del “ponzoñoso Maquiavelo” y Shakespeare pone en labios de Ricardo de Gloucester, en el Tercer Acto, Escena II, de Enrique VI, la referencia a un “sangriento Maquiavelo” [4].

… un libro de por sí fascinante: La sonrisa de Maquiavelo, una biografía brillante … Con su relato, Maquiavelo quiso reafirmar la moraleja del sueño de los …

http://www.jornada.unam.mx/2000/05/07/cul1.html -

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El amor es fantasía

Agosto 20, 2008 · Dejar un comentario

El amor intangible
Jorge Munguía Espitia
Decía Nabokov que uno de los temas más arduos de tratar era el del amor y que la mayoría de los escritores se limitaban a descripciones ligeras. Las razones de esa dificultad son por el carácter enigmático del sentimiento y la naturaleza siempre cambiante de sus manifestaciones, que exigen de un gran trabajo literario e implican un alto desgaste emotivo, porque en la narración el escritor tiene que sondear sus propios sentimientos y exponerlos. Así, escribir poemas, cuentos, novelas, dramas sobre este tema, constituye una labor importante en la comprensión humana, porque permite recrear esa pasión fundamental en sus maneras particulares e históricas. En nuestro país, René Avilés Fabila ha tratado en varias de sus obras al amor y ahora lo hace con el romance, El amor intangible (Ed. Axial. Col. Tinta nueva; México, 2008. 93 pp.).La novela, narrada por un personaje innominado, presenta el intercambio epistolar que tiene, a través de internet, con varias mujeres. La correspondencia casual va del conocimiento al encuentro sexual. Hasta que aparece Fátima, mujer increíble, con la que establece un contacto formal. Después el trato y las confidencias provocan una identificación de la que surge la pasión amorosa. La intensidad de la emoción buscará romper la distancia y pasar del medio virtual a la realidad, con la intención de poder convivir físicamente y emocionalmente…

El hombre imagina a la mujer amada con aquello que le gusta y desea, como la fortaleza, la ternura, la compañía, la inteligencia, la paciencia, el erotismo, la discreción. Luego la busca y elige como compañera a aquella que más se acerca a su ideal. El conocimiento lo logra por medio del contacto afectivo y la aceptación de ella.

El tiempo y el trato le muestran siempre una distancia entre lo real y aquello imaginado. No obstante, él reinventa cotidianamente a esa mujer, sin importar lo material, en la fantasía, y es por eso que el amor puede ser etéreo, inasible, ilusorio. En palabras del poeta Antonio Machado, citadas en la historia, está la clave de la narración:

 

 

Todo amor es fantasía;
Él inventa el año, el día,
La hora y su melodía;
Inventa el amante y, más.
La amada. No prueba nada
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás
.


Antonio Machado

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El país delas maravillas

Julio 30, 2008 · Dejar un comentario

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La celebración no me gusta… el motivo, sí

Junio 16, 2008 · 26 comentarios














Las celebraciones del día de la madre y día del padre -fundamentalmente, aunque también incluye al 14 de febrero-, no solo no me enloquecen de felicidad, sino que no me gustan nada. No sé porque, pero nunca me he sentido muy bien con eso de “tener que” felicitar y demostrarles amor a mi padre o a mi madre porque es su día. Olvidémonos de lo detestable que resulta la publicidad apabullante previa a esas dos fechas, a que el festejo sea visto como un mero juego comercial; concedamos que el libre mercado funciona así, se mueve así, a base de incentivos y chantajes. Creo que ese no es el problema mayor. Lo terrible, para mí, es que tal parece necesitamos que el calendario nos recuerde que tenemos padre y madre; nos recuerde que ellos existen, que son nuestros progenitores y por ende, debemos celebrarlos, y ser buenos hijos… aunque sea ese día. O sea, no importa si el resto del año uno tiene una mala comunicación o pésima relación con sus papás, ese día, solo por ser su día y como por arte de magia, uno se vuelve el hijo prodigo y los progenitores, padres y madres modelo. Y todos nos besamos, hacemos una comilona, damos regalitos y hasta nos echamos algún sentido discursito y somos bien felices… aunque sea ese día.

No niego que alguna vez me sentí mal cuando externé mi opinión al respecto, delante de algunos amigos o compañeros; uf, no faltó quien me mirara como si fuera una desalmada. Y sí, me hicieron sentir incómoda, no porque me creyera de pronto alguien carente de sentimientos, sino porque me molestó ser juzgada así. Que le voy a hacer, una es como es. Y que no le encanten estos asuntos de festejos paternales y maternales, no significan que una sea una mala hija, o que “no tenga corazón”. Yo por mi parte, a mi padre lo adoro y tengo una excelente comunicación con él [me divierte tanto cuando me recuerda su receta para tener un corazón perfecto: una cucharada de aceite de olivo extra virgen -de acuerdo- un diente de ajo grande –horror- y una copa de vino tinto –súper de acuerdo- “eso te lo tomas todos los días y tu corazón nunca te dará problemas... bueno a menos que te enamores de un imbécil, porque entonces m’hijita ya no respondo”]. Igual sucede con mi madre, quien, mujer al fin, sabe perfectamente que el corazón femenino suele peligrar más merced a los imbéciles… que a los males cardiovasculares.

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De cursis y perdidos

Junio 13, 2008 · 27 comentarios

A veces se pierde la inspiración, a veces se pierde el ánimo; pero otras, simplemente se tiene la sensación de estar perdido. Y a veces, además de sentirse perdido, se anda un poco (o demasiado) cursi y le da por escuchar canciones que más de uno, en su sano juicio, considerará melcochozas y fresas. Pues con la pena, porque hoy me tocó a mi sentirme así, a medio camino entre el extravío y la cursilería. Y como a cada estado de ánimo, una música, Michel Bublè me viene que ni mandado a hacer.

Ruego a mis amables visitantes me dispensen por este extravío, pero esta mañana un poco gris… necesito de esta canción. Dicen por ahí que Michel Bublè compuso esta letra, justo cuando tenía el corazón un tanto maltrecho… casi como el mío, lástima que yo no compongo como él.

Lost

(Michel Bublè/Jann Arden/Alan Chang)

I can\’t believe it\’s over
I watched the whole thing fall
And I never saw the writing that was on the wall
If I\’d only knew
The days were slipping past
That the good things never last
That you were crying

Summer turned to winter
And the snow it turned to rain
And the rain turned into tears upon your face
I hardly recognize the girl you are today
And God I hope it\’s not too late
It\’s not too late

\’Cause you are not alone
I\’m always there with you
And we\’ll get lost together
Until the light comes pouring through
It\’s when you feel like you\’re done
And the darkness has won
Babe, you\’re not lost
When your world\’s crashing down
And you can\’t bear the cross
I said, babe, you\’re not lost

Life can show no mercy
It can tear your soul apart
It can make you feel like you\’ve gone crazy but you\’re not
Things have seemed to change
There\’s one thing that\’s still the same
In my heart you have remained
And we can fly fly fly away

\’Cause you are not alone
And I am there with you
And we\’ll get lost together
Until the light comes pouring through
It\’s when you feel like you\’re done
And the darkness has won
Babe, you\’re not lost
And the world\’s crashing down
And you can not bear the cross
I said, baby, you\’re not lost
I said, baby, you\’re not lost
I said, baby, you\’re not lost
I said, baby, you\’re not lost

Besitos y un rico fin de semana, aunque sea pasado por agua, pórtense mal, que ya en su otra vida tendrán tiempo de sobra para comportarse como niños buenos.

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Ya llovió desde aquel tiempo hasta hoy

Junio 11, 2008 · 40 comentarios

Normalmente no me gusta andar en la calle cuando llueve. Será porque [aunque suene a cliché] a mi la lluvia me provoca un estado de ánimo mezcla de romanticismo y melancolía… y no es que me moleste. Todo lo contrario, me gusta. Más el estado de melancolía, que la lluvia en si misma –una tromba como la acaecida el viernes pasado en el sur de la Ciudad, me pareció todo, menos propiciatoria del romanticismo o la melancolía.

Y dicen pro ahí que las lluvias torrenciales arrasan con casi todo, pero hay algo que ni la tormenta más larga e intensa consigue llevarse: los recuerdos. Al menos en lo que a mi respecta, lejos de alejármelos, la lluvia me hace evocar momentos, imágenes, circunstancias que creía olvidados.

Como ayer cuando el amanecer frío y lluvioso me remontó a una lejana mañana de junio, también lluvioso, en otra época y en otro lugar. De pronto, el tiempo retrocedió y me vi de nuevo en aquella ciudad, aquel mediodía cuando soplaba un viento frío que arrastraba consigo la perenne llovizna. Y en aquel tiempo, en aquel lugar, no me molestaba estarme mojando, ni sentir frío; yo caminaba sin prisas, sin molestias, casi disfrutándolo, pese al viento que volaba mi boina y a la lluvia que golpeaba suavemente mi rostro; yo proseguía mis pasos lánguidos, mientras cruzaba el puente sobre el río de aguas ennegrecidas por los residuos de la famosa cervecería situada en uno de sus costados. Caminaba y pensaba cuánto había soñado con estar ahí, poder caminar por esas calles y cruzar ese río, como para que ahora que por fin lo estaba haciendo, una llovizna y un viento me vinieran a echar a perder el momento. Eso no. Y seguí caminado, disfrutando y mojándome.

 

Y como es la vida, lo que son las circunstancias, pues ayer mientras recordaba aquella mañana de junio, me dolía dejar mi cama, me pesaba meterme a la regadera y tener que vestirme… tan solo porque afuera hacía frío y lloviznaba ligeramente; porque, en lugar de caminar con pasos lánguidos sobre el puente que cruza el río ennegrecido, tendría que caminar con prisa por las calles húmedas y resbalosas de la ciudad de México, para dirigirme ya no a la taberna ubicada en una pequeña callecita cercana a la Catedral, sino a mi oficina situada en la avenida más larga de México. Y ya no sé si fue la lluvia, si fue el viento o si fue el frío que me recorría por todo el cuerpo, aún estando vestida como para invierno, pero ayer añoré como nunca el viejo puente que cruza aquel río de aguas ennegrecidas.


………………..

Y Manu Chao no tiene nada que ver ni con la lluvia, ni con aquella ciudad, pero si un poco con aquel tiempo, quizá por eso esta canción, por increíble que parezca, me pone algo melancólica.


Si me das a elegir… me quedo contigo

 http://www.lastfm.es/music/Manu+Chao/+videos/+1-hAX7F5LwD28

http://www.youtube.com/watch?v=RGX-ZvqOTRE&feature=related

 

 Café tacuba, el baile y el salon 

  http://youtube.com/watch?v=aR8r9Ptiqb0

 

 

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Y el muso no llegó, pero aquí estoy yo

Junio 9, 2008 · 36 comentarios

Mis queridos visitantes, el muso no me llegó a inspirar. Bueno, tampoco es que me haya quedado aquí sentadita medio meditando –medio queridos, medio, porque una que es dispersa siempre tendrá muchos temas bulléndole al mismo tiempo en su cabecita loca- mientras aguardaba la graciosa aparición del muso de mis sueños (uff ¿así o más cursi?, ustedes dispensarán, pero yo voy de la acidez a la cursilería con suma facilidad y sin escalas) y como además de dispersa, soy desesperadita, decidí que no disponía de su tiempo para seguir aguardando su llegada. En esas estaba, cuando de pronto voilà, Charles Baudelaire frente a mí. Ustedes dirán. “a esta pobre, no solo le falta inspiración, también le urge un ajuste de tornillos”; no, no estoy enloqueciendo –digo, no más de lo normal-, lo que quise decir –Rubencito Aguilar dixit- es que, en la pantalla, fui a encontrarme con un documento que escribí hace tiempo, ya no recuerdo para qué, donde inserté un texto de Baudelaire que me encanta,

Les Fenêtres

Quien desde fuera mira a través de una ventana abierta, jamás ve tantas cosas como quien mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, tenebroso y deslumbrante que una ventana tenuemente iluminada por un candil. Lo que la luz del sol nos muestra siempre es menos interesante que cuanto acontece tras unos cristales. En esa oquedad radiante o sombría, la vida sueña, sufre, vive.

Por sobre las olas de los tejados, acierto a entrever a una mujer madura, arrugada ya, pobre, perpetuamente enfrascada en su tarea y que nunca sale. Con su rostro, con su atuendo, con sus gestos, con apenas nada, he reconstruido la historia de esta mujer, o quizá fuera mejor decir su leyenda, y de vez en cuando, entre lágrimas, me la recito a mí mismo.

De haber sido un pobre anciano, habría reconstruido la suya con la misma naturalidad.

Y me acuesto, satisfecho de haber vivido y padecido en la piel de otros.

Y tal vez me digan: “¿Cómo sabes que esa leyenda es la verdadera?”. ¡Qué me importa la realidad que se halle fuera de mí, si me ha ayudado a vivir, a sentir que soy y lo que soy.

Mis propias ventanas. En lo que a mí respecta creo que, guardando las debidas distancias por supuesto, lo dicho por el gran Baudelaire aplica un poco las relaciones que establecemos en estos tiempos de la comunicación virtual; de voyeurismo virtual, donde vemos y nos gusta que nos vean. A veces hacemos amigos virtuales con los que sentimos de pronto tal confianza, una especie de conexión espiritual, emocional, o como quieran llamarla, que no tenemos el menor reparo en contarles ese tipo de cosas que ni a nuestra(o) mejor amiga(o), nos atreveríamos a decir. Así el teclado que nos separa, la distancia de pocos o miles de kilómetros, nos reviste de una desinhibición, que de otra forma nos sería –al menos a mí- muy difícil de ejercer. No obstante, por contradictorio que pueda parecer, persiste algo del misterio y entonces la relación se vuelve más interesante, creo. Y en ocasiones, ese nuevo amigo virtual con el que se intercambian historias, nos permite introducirnos un poco en su propia historia, nos da la oportunidad de atisbar un poco a través de la oquedad de su propia ventana cerrada, apenas iluminada por un candil. Y entonces, con lo que nos deja entrever, vamos construyendo historias paralelas, y a veces hasta padecemos sus penas, sus angustias o nos enojamos con quienes les hacen daño; pero también gozamos y festejamos sus alegrías y hasta compartimos sus sueños.

Y no importará mucho que nunca nos encontremos tête a tête con ellos; porque si la relación se vuelve más estrecha –tan estrecha como la distancia real y virtual que nos separa nos deje-, lo importante será lo que nos ha permitido imaginar a nosotros y lo que la historia contada por ellos, más lo que nuestra imaginación le haya adicionado, nos ha ayudado para enriquecer nuestras propias vivencias.

Y en ocasiones, hasta sea mejor no encontrarnos tête a tête con nuestros amigos virtuales, porque se corre el peligro -si uno tiende a admirar o idealizar de más a las personas, ya sea por lo que escriben o lo que logran transmitirnos-, de crearse demasiadas expectativas… y de decepcionarse, y lo que es peor, decepcionado a ellos. Quizá sea mejor mantener el misterio, la magia y quedarnos con nuestra idea, con esa imagen de ellos que nosotros nos hemos creado, para no terminar, cual Penélope, diciendo mientras lo vemos:

Tu no eres quien yo espero.


PS aunque no hubo un muso inspirador, este post le debe no solo a Charles Baudelaire, también está en deuda con la más reciente entrada de SABINA, LA DE KUNDERA y con un nuevo amigo virtual, que no viene a comentar aquí, pero algo me comenta por otro conducto. Si lee esto, espero que sepa que a él me refiero.

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En busca del muso perdido

Junio 5, 2008 · 35 comentarios














“[El café] provoca un estado de excesiva excitación cerebral que se manifiesta por una notable locuacidad, acompañada en ocasiones por una acelerada asociación de ideas. [ ...] “

Lewis Lewin, Phantastica:
Narcotic and Stimulating Drugs, 1931

Pues el Dr. Lewis Lewin debió acotar su máxima: yo tomo harto café y me siento árida


La titular de este blog, o sea yo mera, pasa por una etapa de aridez, motivo por el cual prefiere ahorrarles la pena a sus ambles visitantes y no postear ninguna tontería. Ahorita se encuentra en busca de la inspiración y del tiempo perdido… o en su defecto, de alguien que la inspire. Lo que ocurra primero. Pero a como se vislumbra el panorama, es más fácil que solita encuentre la inspiración y hasta algo del tiempo perdido, antes que se encuentra con ese alguien que se la provoque.

C’est la vie, pues como dijo mi amado Charles Baudelaire:


“Esta vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.”

Y yo ya me aburrí de la mía.

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La objetividad es una quimera

Junio 2, 2008 · 34 comentarios

Salir del clóset. Normalmente asociamos esta expresión a las de las personas que tienen una preferencia sexual distinta a la heterosexual, pero que no lo han asumido públicamente. O al menos eso pensaba yo. Pero sucede que hoy, buscando información sobre una vieja película española Cómo ser mujer y no morir en el intento – , me vine a encontrar un blog, también español, cuyo lema es: “Sal YA del ARMARIO, DI que eres de DERECHAS” y que se llama precisamente Cómo Ser de Derechas y no Morir en el intento. Y más por curiosidad que interés, porque cero afinidad -como dice una amiga bloguera, también española, por la derecha solo para manejar… siempre que uno viva en Londres y tenga un aston martin, aunque sea sin James Bond-, me puse a leer al asar y, como es de imaginar, el blog se dedica básicamente a criticar todo lo que hace el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, a despotricar en contra su partido, PSOE -, contra todo lo que huela a izquierda, incluso más allá de las fronteras españolas; así como exudar una inocultable nostalgia por el pasado, por la monarquía y por temas semejantes. O sea, igualito que aquí en nuestro país; con la diferencia, hay que decirlo, de que, al menos en se sitio Web, quienes escriben parecen tener un poquito más de imaginación que sus pares mexicanos –supongo que en México habrá blogs y publicaciones donde se vea y se lea a la inteligencia de la derecha nacional, pero yo todavía no conozco ninguna, excepción quizá de Letras Libres y eso con sus bemoles, porque luego publican cada cosa más digna del Salinas News (La Crónica de Hoy – ), que de una revista que se presume heredera de la tradición intelectual de Octavio Paz (su cantaleta de “somos herederos de una tradición intelectual que por más de dos decenios encarnó en la revista Vuelta de Octavio Paz”, no garantiza que el poeta les haya heredado su talento, ni su sensibilidad).

En fin, el punto es que la mayoría de las veces, cuando criticamos -of course que me incluyo-, hechos, situaciones, pensamientos, escritos, o personas con quienes no compartimos ideologías, preferencias, etc.; (ojo que aquí no cuentan los críticos de cine, literatura, de arte, en general, pues salvo que el critico en cuestión sea un cretino y descaradamente mentiroso, hay una auto-aceptación, a priori, de que su critica es sesgada y que únicamente refleja su gusto, su muy personal percepción), lo hacemos desde la víscera, con argumentaciones más bien endebles y casi siempre partiendo de una hipótesis previamente digerida y asumida. Y creo que ahí radica el quid de que al final no hagamos una verdadera crítica, analítica, bien fundamentada; mucho menos que sea prepositiva (desde luego que hacer crítica propositiva no significa, por ejemplo, criticar a FeCal and company y darle consejos de cómo haga para facilitar que su consentido Mouriño siga haciendo negocios al amparo del poder y enriqueciéndose).


No. Cuando criticamos no buscamos las verdaderas causas, no damos los argumentos bien fundamentados, diversos, razonables, que determinen tal o cual comportamiento, declaración, etc. Lo que buscamos es, a priori descalificar, acusar y demostrar nuestra hipótesis previamente establecida. Ay que admitirlo, la mayoría así lo hacemos. Y no estoy ¿segura si uno deba sentirse culpable por hacerlo sí; porque si así fuera, uf, medio mundo de los analistas políticos mexicanos y del mundo –si no es que la totalidad de ellos- deberían estar instalados en el mea culpa. Será que como me dijo un maestro en la Universidad, “objetivas, mi niña, las llamadas ciencias exactas (física, química etc.) y eso con sus limitantes. Pero en el área social y humanista, no hay ni objetividad, ni exactitud; no hay ni un sola visión o verdad; las hay tantas, como distintas percepciones, miradas, posiciones y pensamientos existen.

Así que, por si no se había notado, lo digo y lo asumo: no soy, ni me pretendo, alguien muy objetiva. Soy sesgada, desde lo que considero que es normal que lo sea (preferencias fílmicas, literarias, musicales, pictóricas, etc.), hasta cuando escucho, leo, intento comprender/analizar, lo que dicen los personajes públicos, sean políticos, periodistas, escritores, deportistas o directores de cine; ya ni se diga, cuando veo y escucho a los conductores de radio y TV, quienes, ni falta hace decirlo, son súper sesgados. Ni hablar. Esta soy yo y así es como soy.

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