Pocos pensadores han sido tan mal entendidos y calumniados como el filósofo florentino Nicolas Maquiavelo, padre de la Ciencia Política moderna. Pocas ofensas más grandes ha recibido este hombre, que el ver su nombre -o derivaciones del mismo- utilizado en forma peyorativa para referirse a políticos inmundos como George W Bush o su palafrenero José Ma. Aznar. Maquiavelo fue un hombre de Estado, un hombre ilustrado, un filósofo, dramaturgo, analista y político de verdad… nada que ver con ese par de impresentables.
Los siguientes extractos están tomados de “La sonrisa de Maquiavelo”, una biografía realizada por el investigador italiano Maurizio Viroli, quien busca reivindicar al politólogo y político italiano, quien, a su juicio ha sido inmerecidamente maltratado por la historia; siendo además, culpado del cinismo y crueldad que hoy son modus operandi en las altas esferas de la política.
“El nexo indisoluble entre poder político y poder militar, la importancia de contar con la adhesión del pueblo y los peligros de la corrupción para la estabilidad de la República: Maquiavelo fue el primer pensador político en abordarlos en profundidad
En primer lugar, resulta importante estudiar la obra del ilustre florentino en su conjunto, principalmente su famosa trilogía: “El Príncipe”, donde se muestra fascinado por la dinámica del poder ilegítimo; los “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, su obra más estructurada en el plano teórico acerca de la política y el Estado, obra de gran envergadura sobre las formas del gobierno republicano y donde se muestra ferviente defensor de la República. [1]
Finalmente, “El arte de la guerra”, donde defiende sus queridos postulados contra el soldado mercenario al estimar que el dinero nunca fue el nervio de la guerra, concibe la fuerza militar como instrumento político y exalta el valor de las milicias formadas por los propios ciudadanos.
Maquiavelo, primer pensador político en estudiar profundamente las causas de la corrupción como principal peligro para la estabilidad de la República
Con Maquiavelo nace la Ciencia Política. Fue el primer pensador en utilizar el término de Estado en el alcance conceptual que le damos hoy día. Al decir de Gioanni Sartori, “la política no se configura en su especificidad y autonomía hasta Maquiavelo”. “Con Maquiavelo (1469-1527) la política se diferencia de la moral y de la religión… La moralidad y la religión son, ciertamente, ingredientes fundamentales de la política, pero a título de instrumentos
Su mérito, en primer lugar, es despojar al Estado de toda dependencia espiritual. Con Maquiavelo, el Estado deviene laico, sentando las bases de una Teoría Política autónoma.
Maquiavelo se presenta, en los inicios de la época moderna, como el maestro por excelencia del realismo político. Posición ésta que se contrapone a la tradición escolástica de los tratados especulativos de la tradición clásica y medieval y de las utopías renacentistas.
Maquiavelo ha dado origen a conceptos tales como “maquiavélico” y “maquiavelismo” para aludir a conductas tortuosas, hipócritas, cargadas de engaño velado. Voltaire hablaba del “ponzoñoso Maquiavelo” y Shakespeare pone en labios de Ricardo de Gloucester, en el Tercer Acto, Escena II, de Enrique VI, la referencia a un “sangriento Maquiavelo” [4].



